La humedad y la temperatura ambiente son dos parámetros de importancia fundamental en espacios cerrados, como viviendas, oficinas y comercios. Mantenerlos en un nivel correcto significa intervenir directamente en la salubridad del aire y, por tanto, en la habitabilidad de estos entornos.
A menudo estos dos valores no se mantienen bajo control, quizás por desinformación o por una trivial falta de atención, sin tener en cuenta la posibilidad de pagar a largo plazo las consecuencias sobre nuestra salud. Pero, ¿cómo pueden dos elementos tan simples influir tanto en nuestro bienestar físico? Para entenderlo hay que analizarlos en detalle.
La temperatura ambiental viene determinada por varios factores: el sol (y la exposición directa al sol), las corrientes de aire y la zona geográfica de interés. Sin embargo, esto se aplica a los ambientes exteriores, porque en el interior la temperatura suele estar gestionada por sistemas de aire acondicionado, que suelen mantenerla entre 18 y 20 grados. Este rango, de hecho, representa la temperatura interna ideal, ya que una más baja podría crear problemas a nuestro sistema inmunológico, mientras que una más alta podría provocar sudoración excesiva, dificultades de respiración y concentración, pero sobre todo la creación de un entorno de fácil supervivencia para la vida microbiana.
La humedad, en cambio, representa el nivel de partículas de H2O presentes en el aire. De esta definición se desprende inmediatamente que estas partículas están realmente en todas partes, así como el gas que las transporta (es decir, el aire), por lo que no será difícil ver su presencia. Una vez más, los niveles de humedad se suelen gestionar mediante sistemas de ventilación, ya que la exposición a niveles demasiado bajos o demasiado altos podría tener efectos indeseables en nuestra salud. Por ello, se ha establecido que el rango de humedad aceptable parte del 40 y llega hasta el 60 por ciento.
Vivir en un ambiente demasiado seco puede provocar graves problemas respiratorios, como sequedad de las mucosas y tos seca, o afecciones más generales como sequedad de la piel, sed excesiva y casos frecuentes de hemorragias nasales, así como una sensación generalizada de frío. Un ambiente demasiado húmedo, en cambio, hará que el aire sea muy pesado para respirar, pero sobre todo favorecerá la aparición de moho y ácaros. Esto, a su vez, podría crear condiciones favorables para el desarrollo de otras enfermedades, como el asma, la rinitis alérgica perenne y la conjuntivitis.
¿Vivir bien en un entorno saludable?
Ahora puede hacerlo con Comfortest de IPS
Una vez comprendidos los riesgos asociados a estos dos factores ambientales, es natural que al lector le surja la necesidad de determinar la temperatura y el nivel de humedad interior de su casa u oficina. Pero, ¿cómo podemos obtener una medición fiable de ambos? Normalmente nos basamos en un instrumento llamado termohigrómetro, que el IPS ha decidido reproponer mediante el uso de sus propias tecnologías. El concepto básico era crear un gadget promocional que fuera práctico y fiable, diseñado específicamente para acompañar la venta de deshumidificadores/humidificadores, pero también para prestar servicios de eliminación de moho y de instalación de sistemas de aire acondicionado.
Así nació Comfortest, el termohigrómetro promocional que detecta la humedad y la temperatura en unos instantes. Para lo primero, basta con observar qué color destaca más: si el higrómetro se vuelve azul, tenemos un clima seco, mientras que si se vuelve rosa, tenemos un ambiente húmedo. En cuanto a la temperatura, Comfortest está equipado con un termómetro especial de cristal líquido capaz de ofrecer una medición fiable, inmediata y continua. Por último, cabe recordar que este producto es irrompible, no tóxico, Made in Italy y totalmente personalizable con los gráficos de su empresa. De este modo, tendrá la oportunidad no sólo de ofrecer un gadget útil y único, sino también de mejorar la reputación de su marca y emprender una nueva estrategia de marketing basada en la prevención.




